En Washington, un inmigrante cubano llamado Geraldo Lunas Campos murió el 3 de enero en un centro migratorio ubicado en Texas, en medio de un altercado con miembros del personal de seguridad. El informe preliminar del médico forense del condado de El Paso sugiere que la causa de la muerte probablemente sea un homicidio, derivado de asfixia por presión en pecho y cuello, según comunicados oficiales y registros de la llamada informativa a la familia obtenidos.
Contrario a esta explicación, el gobierno de Estados Unidos comunicó que Lunas Campos habría intentado quitarse la vida y que el equipo de personal habría tratado de intervenir para salvarlo. Sin embargo, un testigo presencial declaró a medios que el cubano falleció tras ser esposado y sometido por varios agentes, entre ellos uno que usó una técnica de llave de estrangulación sobre él. En cuestión de minutos, perdió el conocimiento y posteriormente la vida.
Este caso ha exacerbado la atención pública sobre las condiciones prevalentes en los centros de detención de migrantes, justo en un momento en que se registran elevados volúmenes de arrestos y retenciones federales en múltiples puntos del país. La instalación en la que ocurrió la muerte, Camp East Montana en Fort Bliss, Texas, es una de las más recientes y grandes construidas para albergar detenidos.
De conformidad con la normativa, el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) debe anunciar públicamente fallecimientos de personas bajo su custodia. La agencia informó que Lunas Campos, un hombre de 55 años, padre de cuatro hijos y en el registro de delincuentes sexuales, falleció en Camp East Montana, omitiendo inicialmente mencionar la situación conflictiva previa a su muerte.
Tras consultas, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), al que pertenece el ICE, modificó su relato incluyendo la afirmación de que Lunas Campos intentó suicidarse y que se resistió al personal de seguridad, desencadenando un forcejeo en el que perdió el conocimiento.
Un detenido salvadoreño, Santos Jesús Flores, también recluido en aislamiento en la misma instalación, testificó que vio el incidente desde su celda. Explicó que Lunas Campos rehusó ingresar a su habitación y sus últimas palabras fueron "no puedo respirar". Flores agregó que Lunas ya estaba esposado cuando al menos cinco guardias lo inmovilizaron y que uno aplicó presión alrededor del cuello.
La instalación Camp Montana East es una nueva estructura provisional para detenidos migratorios, construida rápidamente en el desierto dentro de una base militar. Está operada por una empresa privada con experiencia limitada en penitenciarías, generando interrogantes acerca de la capacitación y supervisión del personal.
Lunas Campos fue trasladado a ese centro en septiembre, luego de su detención en Rochester, Nueva York, ciudad donde vivió por más de 20 años y a la que llegó legalmente en 1996. El ICE le arrestó en julio como parte de una campaña contra inmigrantes con antecedentes penales, pues él había sido condenado por delitos graves en el pasado.
En detalle, Lunas Campos enfrentó una condena en 2003 por contacto sexual con un menor de 11 años, según registros judiciales de Nueva York, y cumplió también una sentencia en 2009 por intentar vender sustancias controladas, completando la pena en 2017. Sin embargo, su hija adulta defiende su inocencia respecto a la alegación de abuso infantil, considerándola parte de una disputa de custodia.
El día en que falleció, según el ICE, Lunas Campos fue conflictivo al momento de recibir medicación y se negó a volver a su dormitorio, por lo que fue trasladado a aislamiento. El personal argumenta que observaron que estaba en peligro, llamaron a médicos y ejecutaron maniobras para mantenerlo con vida, pero él fue declarado muerto al llegar los paramédicos.
No obstante, la versión del detenido Flores señala omisiones: Lunas ya había sido esposado cuando fue sometido y estrangulado por agentes, y dejó de respirar en pocos minutos. Varias personas confinadas presenciaron el suceso, lo que debería haber quedado grabado por cámaras de seguridad, aunque esas grabaciones no han sido divulgadas. Hasta ahora, ningún detenido incluido Flores ha sido entrevistado por investigadores oficiales.
El DHS no respondió diversas consultas sobre detalles de si Lunas estaba esposado o cómo intentó suicidarse. La investigación sigue abierta y señalan que se brindarán informes adicionales. La fiscalía local no ha informado sobre investigaciones adicionales y las circunstancias legales se complican al conjugarse la ubicación militar del centro de detención y la determinación del médico forense.
Esta muerte suscita preocupaciones sobre la técnica de inmovilización que aplica presión sobre el pecho y el cuello, prácticas críticas en incidentes previos de fuerzas del orden que han causado muertes durante detenciones, con frases de los afectados como "no puedo respirar" antes de fallecer. Algunas veces, las autoridades atribuyen las muertes a condiciones previas o consumo de drogas, mientras que especialistas forenses han determinado que este tipo de muertes pueden clasificarse legalmente como homicidio sin intención directa de matar.
Jeanette Pagan-Lopez, madre de dos hijos menores de Lunas, indicó que tras la muerte fue notificada por la morgue y contactó al ICE para información, recibiendo inicialmente respuestas vagas. Se le informó que el cuerpo podría ser devuelto gratis a Rochester únicamente si aceptaba la cremación, opción que rechazó. Actualmente está buscando apoyo para cubrir los gastos de traslado y funeral.
Posteriores comunicaciones con otros detenidos le revelaron detalles del altercado, información que ICE ha evitado comentar. Pagan-Lopez, ciudadana estadounidense y expareja de Lunas Campos, describió a Geraldo como un padre dedicado que trabajaba en un empleo con salario mínimo, limitado por sus antecedentes penales, y expresó su deseo de justicia y reconocimiento sobre la muerte ocurrida en custodia.