La política migratoria vigente en Estados Unidos ha influido directamente en la reducción de la tasa de crecimiento poblacional observada entre 2024 y 2025. Según datos recientes de la Oficina del Censo, se proyecta que la población estadounidense alcanzará casi 342 millones de habitantes en 2025, con un aumento anual del 0,5%. Esta cifra representa una disminución significativa respecto al crecimiento del 1% registrado en 2024, el más alto experimentado en dos décadas, impulsado fundamentalmente por la inmigración.
El movimiento migratorio ha experimentado una notable desaceleración: en 2025, la llegada neta de inmigrantes fue de aproximadamente 1,3 millones, una caída considerable desde los 2,8 millones reportados el año anterior. La Oficina del Censo prevé que para mediados de 2026 esta cifra se reducirá aún más, estimando un flujo neto de apenas 321.000 individuos. Cabe destacar que estos cálculos no diferencian entre inmigración legal o ilegal, basándose en un conteo general.
Comparando con otros periodos históricos, la tasa de crecimiento poblacional más baja en enero de 2021 durante el apogeo de la pandemia de COVID-19 fue del 0,16%, equivalente a un aumento de 522.000 personas, con inmigración neta limitada a 376.000 debido a severas restricciones de entrada. Previo a esta fecha, el punto más bajo se remonta a 1919, con un aumento de 0,5% en plena pandemia de gripe española.
El crecimiento natural (nacimientos menos muertes) en 2025 fue de 519.000, cifra inferior a los incrementos dramáticos observados en la década de 2000, donde este diferencial oscilaba entre 1,6 y 1,9 millones anuales.
Estados como California, tradicionalmente polos de atracción para inmigrantes, evidenciaron pérdidas poblacionales debido a esta disminución en la inmigración. En 2025, California perdió un neto de 9.500 habitantes, un cambio radical en comparación con la ganancia de 232.000 personas en 2024. La reducción estuvo motivada prácticamente por una caída en la inmigración neta, que bajó de 361.000 a 109.000.
Florida también experimentó caídas anuales en la migración interna y externa. El estado, afectado por el aumento en los costos inmobiliarios y de seguros, vio cómo la migración interna neta disminuyó de 64.000 a 22.000 y la inmigración neta cayó de más de 411.000 a 178.000.
En Nueva York, el crecimiento poblacional fue marginal, con solo 1.008 nuevos residentes en 2025, impactado por la caída en la migración neta de inmigrantes, que pasó de 207.000 a 95.600.
En contraste, estados como Carolina del Sur, Idaho y Carolina del Norte mostraron las tasas más altas de crecimiento anual, entre 1,3% y 1,5%. Texas, Florida y Carolina del Norte añadieron el mayor número absoluto de personas, mientras California, Hawai, Nuevo México, Vermont y Virginia Occidental registraron disminuciones en sus poblaciones.
La región Sur, que ha dominado el crecimiento en esta década, continuó incrementando su población, aunque los números cayeron de 1,7 millones en 2024 a 1,1 millones en 2025.
El demógrafo William Frey advierte que varios estados registrarán aún menos crecimiento en el próximo año, reflejando un cambio sustancial en las tendencias migratorias.
Estos datos coinciden con los primeros meses de la administración de Donald Trump tras su triunfo en las elecciones de 2024, período que incluyó el inicio de operativos migratorios en ciudades como Los Ángeles y Portland, aunque sin considerar redadas posteriores en otros estados.
El contraste en los números de 2025 respecto a 2024 es notable: el aumento neto de migrantes internacionales en 2024 representó el 84% del crecimiento poblacional de 3,3 millones, en parte debido a nuevos criterios de conteo que consideraron a personas admitidas por razones humanitarias.
Eric Jensen, científico senior de la Oficina del Censo, señaló que estos registros reflejan un patrón reciente donde disminuye el ingreso de personas al país y aumenta la salida de residentes, contribuyendo a la desaceleración poblacional.
Las estimaciones poblacionales se calculan de manera diferente al censo decenal; se basan en registros y datos internos que permiten actualizaciones anuales. La publicación de las cifras para 2025 sufrió retrasos por el cierre gubernamental y llega en un contexto de desafíos administrativos y reducción del personal en la Oficina del Censo.
La reducción del 15% en la dotación laboral del organismo y otras decisiones administrativas recientes generaron preocupación sobre posibles interferencias políticas. Sin embargo, expertos como William Frey consideran que el personal ha continuado su labor con normalidad, sin impacto en la integridad de los datos divulgados.