El fatal incendio que arrasó el bar Le Constellation, ubicado en la estación invernal de Crans-Montana, Suiza, está siendo objeto de una profunda investigación. Las autoridades sospechan que el incendio se originó por bengalas encendidas colocadas sobre botellas de champaña cuya proximidad al techo, confeccionado con material para absorción acústica, podría haber sido clave en la ignición. En consecuencia, se está examinando si el material del techo respetaba la normativa vigente y si el uso de esas bengalas estaba autorizado para el ambiente cerrado del bar.
El trágico incidente, que tuvo lugar en la madrugada de Año Nuevo, se ha convertido en uno de los episodios más críticos en la historia contemporánea de Suiza, con un recuento preliminar de cuarenta víctimas fatales y 119 personas heridas. Las autoridades también están revisando la eficacia de los procedimientos de seguridad existentes en el establecimiento, incluidos los equipos para extinguir incendios y las rutas de evacuación. Asimismo, la fiscalía regional de Valais ha advertido que se podrían desplegar acciones legales si se detecta alguna negligencia penal relacionada con los hechos.
Entre los afectados está Arthur Brodard, un joven suizo de 16 años proveniente de Lausana que permanece desaparecido tras el incendio. Su madre, Laetitia, expresó una firme esperanza de que él pudiera encontrarse entre los seis heridos aún no identificados, manifestando su deseo de localizarlo ya estuviera en cuidados intensivos o en la morgue.
Las personas heridas incluyen 71 ciudadanos suizos, 14 franceses y 11 italianos, además de nacionales de Serbia, Bosnia-Herzegovina, Luxemburgo, Bélgica, Portugal y Polonia, según confirmó Frédéric Gisler, comandante de la policía regional de Valais. Sin embargo, las identidades de otros 14 heridos permanecen sin ser reveladas.
La celebración de Año Nuevo derivó en una tragedia cuando Axel Clavier, un joven parisino de 16 años presente en el bar, vivió momentos de angustia al sentirse asfixiado en el lugar. Logró escapar rompiendo una ventana mediante una mesa, pero lamentablemente alrededor de 40 asistentes perdieron la vida, incluidos varios de sus amigos. La mayoría de los heridos tenían edades comprendidas entre la adolescencia y los 25 años.
Algunos afectados permanecían desaparecidos horas después, situación que llevó a la creación de memoriales improvisados con velas y flores cerca del local, así como a actos de oración en la iglesia cercana de Montana-Station. Entre los casos, una adolescente francesa llevó flores al hospital regional donde su amiga, de 17 años, se encontraba en cuidados intensivos debido a quemaduras graves. La joven amiga había sido sometida a sedación para curación de heridas y recibió apoyo emocional en medio de la difícil situación.
En redes sociales, se iniciaron campañas para localizar a personas desaparecidas, con imágenes y mensajes de familiares y amigos en busca de información. El presidente del gobierno regional de Valais, Mathias Reynard, destacó la actuación heroica de los ciudadanos durante los primeros momentos de la tragedia, subrayando que fueron en especial los jóvenes quienes actuaron con valentía para salvar vidas antes de la llegada de los servicios de emergencia.
Testigos describieron que el fuego se propagó rápidamente tras la entrada al bar de camareras portando botellas con bengalas encendidas. Una narración recogida por la cadena francesa BFMTV mencionó que camareros se ayudaban unos a otros para escapar mientras el techo de madera colapsaba a causa de las llamas. La estampida para salir del local, situado en un sótano con acceso a través de una escalera estrecha y una puerta angosta, fue caótica y dificultó las evacuaciones.
Los servicios de emergencia y civiles voluntarios trabajaron intensamente para ayudar a las víctimas. El suizo Gianni Campolo, de 19 años, relató escenas de horror con personas lesionadas en el piso, enfrentando quemaduras graves. Otro joven, Marc-Antoine Chavanon, de 14 años, colaboró activamente en la evacuación de afectados, detallando el alto nivel de sufrimiento presenciado.
La identificación de los cuerpos ha resultado compleja debido a la gravedad de las quemaduras; en varios casos, no fue posible reconocer documentos o pertenencias, obligando a las autoridades a solicitar muestras de ADN a los familiares. Entre los desaparecidos figura Emanuele Galeppini, un golfista italiano de 17 años de renombre internacional, cuyo fallecimiento ha sido confirmado por asociaciones deportivas, aunque la familia aún espera los resultados de pruebas.
Crans-Montana, con altitudes de hasta 3.000 metros, se destaca como un centro turístico para esquí y competencias internacionales, lo que añade una dimensión significativa al impacto de esta tragedia en la región.